Nací en un lugar donde lo común es cantar. El cuatro, nuestro instrumento nacional, es enseñado de padres a hijos; un lugar donde en las familias se canta a dos y tres voces. Su nombre original es Variquecemeto, vocablo indígena que significa “río de agua turbia”. Con el tiempo ese vocablo se transformó en Barquisimeto, capital del estado Lara, Venezuela.

Mi familia no escapa a esta tradición musical. Ya asistía a la primaria Dr. Agustín Zubillaga, cuando mi tío Tito Rodríguez, guitarrista y cantante, miembro fundador del grupo vocal Barquisimeto IV, le sugirió a mi madre que me inscribiera en la Escuela de Música del estado Lara, hoy Conservatorio de Música Vicente Emilio Sojo. Allí comenzó mi aventura musical.

Excelentes maestros me ayudaron en mi formación, Luis Carlos Espinoza y Rafael Ojeda se encargaron de que yo aprendiera a solfear y leer las notas. Omar Gómez me inició en el estudio del piano. A esta tarea se unieron más tarde Henny Freund, Lisbeth Graterol y Yuyita de Chiossone. Por otro lado mis estudios de Armonía e Historia de la Música y Estética de la Música fueron dirigidos por los maestros Antonio Mastrogiovanni, Ricardo Pérez, Ettore Pelegatti y Ariel Pérez Monagas. De allí egresé con el título de Profesora Ejecutante de Piano.

Pero antes la aventura se ampliaba. Hacía un año que se había inaugurado el núcleo de la Orquesta Juvenil de Lara, como parte del semillero que estaba sembrando el maestro José Antonio Abreu. Providencialmente fui a un ensayo invitada por amigos y quedé impactada. Me invitaron a estudiar violín, estudios que realicé durante siete años con los maestros Joseph Kolbe, Alexis Atalido y Dary Retamoza.

Casi al mismo tiempo que ingresé a la orquesta, me iniciaba como pianista acompañante del Coro Infantil del Conservatorio, bajo la dirección de la maestra y hoy querida amiga Carmen Alvarado. Con ella también continué mi entrenamiento junto a los Niños Cantores de Lara.

¡Qué etapa tan maravillosa! Colegio, Conservatorio, Orquesta y Coro, la acción no paraba. Parecía que el día se alargaba para poder tener tiempo de atender todo. Luego de mi egreso del Conservatorio de Música como Profesora Ejecutante de Piano asistí a la Cátedra de Perfeccionamiento de Piano que dirigía la insigne pedagoga y pianista Harriet Serr en el Conservatorio Juan José Landaeta en Caracas, con quien estudié por cuatro años.

Pasó el tiempo, crecí y me hice mujer en medio de tanta actividad. Me casé, me divorcié, la vida me regaló tres tesoros que se llaman Irene, Miguel y Santiago. Y sigue la aventura musical.

Me desempeñé como profesora de piano en el Conservatorio Vicente Emilio Sojo. Luego formé parte de la Orquesta Sinfónica de Lara como pianista titular, y del Ensamble Barquisimeto, junto a dos excelentes músicos larenses, Pedro Saglimbeni y Ana Beatriz Manzanilla, con quienes recorrí el país a lo largo y ancho en concierto, además de representar a Venezuela en otras fronteras. También he compartido escena junto a mi hermano, Rhío Sánchez, brillante violinista y maestro, al igual que con grandes artistas venezolanos, como Alexis Cárdenas, Luis Gómez Imbert, Juan Tomás Martínez, Nikaulis Alliey, por nombrar algunos.

De esa época es también mi mayor trabajo como repertorista instrumental, al participar en los cursos de verano del maestro José Francisco Del Castillo, Toñito Naranjo, Rony Rogoff y Raquel Adonaylo(+). Por invitación del maestro Rogoff, asisto a sus cursos de primavera y verano en Alemania e Italia durante tres años. Sin olvidar las extraordinarias clases magistrales con los maestros Judith Jaimes y Paul BaduraSkoda, en el Teatro Teresa Carreño. También he tenido el privilegio de contar con los consejos de grandes maestros como Emanuel Ax, David Ascanio y Carlos Duarte, entre otros.

La vida me llevó fuera de mi tierra y me instalé en Aguascalientes, México, donde tuve oportunidad de trabajar como pianista repertorista de la Cátedra de Canto de la maestra Ninón Lima y del Coro de ópera del Instituto Cultural de Aguascalientes, bajo la dirección de Sergio Martínez.

Al regresar a Venezuela, dos años mas tarde, me instalé en Caracas, donde paso a formar parte del staff de profesores del IUDEM. Recibo la invitación del gran cellista venezolano William Molina para ser la pianista repertorista de la Academia Latinoamericana de Violoncello , hoy Escuela de Violoncello, de la cual fué su director y con quien trabajé profundamente el repertorio de Cello y piano, participando activamente tanto en recitales como en sus maravillosas clases magistrales. En ese mismo año, y luego de presentar concurso, fui seleccionada como pianista titular de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, cargo que desempeño actualmente como gracia de Dios.

En estos últimos años, he asistido como pianista a tres ediciones del concurso Internacional de Violoncello Carlos Prieto, en Morelia, Michoacán. Compartí escena con maestros como Jhonathan Cohler, del New England Conservatory. También asistí a los Cursos de Verano de la ALV, donde trabajé junto a grandes maestros como Philippe Tribot, Adalbert Kocsis, Martín Menky, Robert Nagy, Cristine Leitner, Viola Hoffmeister, Francesco Stranno, Mario Brunello, Luca Franzetti.

Tuve el privilegio de ser la pianista de las clases magistrales que ofreció el gran cellista Yo-Yo-Ma en 2009 y la maestra Natalia Gutman, heredera de la gran escuela de Mtislav Rostropovich, en 2006 y 2011. En ese mismo año, participé como parte del grupo de pianistas del Festival Latinoamericano de Clarinete celebrado en Caracas, donde compartí escenario con alumnos destacados y con el maestro Vicente Monterrey, de La Habana.

Como pianista de la OSSBV Dios me ha brindado la oportunidad de viajar y compartir escena con ese genial director que es Gustavo Dudamel, además del honor de haber trabajado bajo la batuta de Claudio Abbado, Kristof Penderecky y Sir Simon Rattle, y junto a grandes batutas venezolanas como Alfredo Rugeles, Diego Matheuz, Christian Vásquez, Joshua DosSantos, Felipe Izcaray, Cesar Lara, entre otros. Gracias a la visión futurista del maestro Abreu y su perseverancia, he sido parte de este milagro musical que se llama Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, difundiendo el mensaje de paz y armonía no sólo en Venezuela, sino también en España, Italia, Portugal, Holanda, Reino Unido, Suiza, Francia, Suecia, Noruega, Escocia, Rusia, Polonia, Grecia, Turquía, Estados Unidos, Canadá, México, Colombia, Argentina, Uruguay, Chile, Brasil y más recientemente Omán y Emiratos Árabes.

En 2013 mi hijo Miguel y su esposa Alejandría, bajo la bendición de Dios, me estrenaron como abuela de un sol brillante al que llamamos Miguel Ignazio, quien ha venido a nuestras vidas como regalo de amor y alegría, y a quien dedico mi primera producción discográfica, titulada Escenas Infantiles. En 2016, Dios nos bendijo con la llegada de su hermanita Mía Isabella, la princesa de la casa!

Me siento privilegiada de vivir esta maravillosa experiencia en mi país, Venezuela. Y a diario agradezco a Dios por este bello regalo que me ha dado, junto a mi amada familia, sin cuyo apoyo no podría estar contando esta historia.