Parte de mi vida, la OSSBV

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Como pianista de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar he tenido el privilegio de tocar en diversos escenarios de Venezuela y el mundo, abordando programas tan opuestos entre ellos pero igual de atractivos.

La experiencia en cada oportunidad ha sido no solo muy buena, diría realmente que mágica, ya que la energía que tanto la orquesta como su director, el carismático y afamado Gustavo Dudamel le obsequian al público y a sí mismos en cada concierto va más allá del trabajo profesional. Es una relación de absoluta confianza de cada uno en su capacidad de abordar su papel dentro del equipo, conciente de la importancia individual pero abandonandose al criterio de la batuta. Es eso que llamamos conexión, que cuando se logra solo se necesita un gesto, una mirada para entender lo que hay que hacer. Donde casi se puede adivinar lo que el otro quiere y viceversa. Como en una relación, bien sea de pareja, o entre una madre y su hijo, o entre amigos que se conocen tan bien que con solo mirarse a los ojos saben qué sucede.

Cada ensayo de la orquesta y Gustavo es una convivencia en la cual la confianza de uno en el otro es la que define las pautas a seguir. La pulitura de los detalles en base a la demanda musical de la obra, hasta el más mínimo trabajado con atención, la cohesión de las frases para lograr un discurso claro y coherente y finalmente, dejar que fluya el intuitivo, dejar que aflore la personalidad de la obra en concierto, han permitido que piezas como la Quinta Sinfonía de Mahler, la Consagración de la Primavera de Stravinsky, Sinfonía Alpina de Strauss, Sinfonía Fantástica de Berlioz, entre otras, se hayan convertido en una carta de presentación de la OSSBV y Gustavo en el mundo entero, sin olvidar obras del repertorio latinoamericano como la Suite Estancias de A. Ginastera; Santa Cruz de Pacairigua de E.

Castellanos; Sensemayá y Noche de los Maya, de S. Revueltas y el inconfundible y celebrado Mambo, del musical West Side Story de L. Bernstein, top hit y broche de oro esperado por los diferentes públicos que acuden a los conciertos en el mundo entero.

Es el resultado de muchas horas de trabajo, y sobre todo de la absoluta disposición y deseo de cada uno de los integrantes de la orquesta junto a su director, de dar el todo por el todo, en aras de lograr la mayor excelencia en cada entrega, en cada oportunidad sobre el escenario, conscientes de que solo el cielo es el límite.

Si quieres saber más del trabajo de la OSSBV y de su director Gustavo Dudamel, te dejo estos links, visítalos.

http://www.askonasholt.com/tour/orchestras/simn-bolvar-symphony-orchestra-of-venezuela#introduction

http://www.gustavodudamel.com/

http://www.fesnojiv.gob.ve/es/sinfonica-de-la-juventud-venezolana-simon-bolivar.html

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