Ludwig van Beethoven. Dos sonatas para Pianoforte y Violoncello, op.102

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Fueron compuestas en 1815, la primera en Do mayor, a finales de julio y la segunda, en Re mayor, a comienzos de agosto. Fueron editadas por primera vez en 1817, por Simrock Bonn. Aún cuando la dedicatoria es para la Condesa María Erdödy, el compositor se inspiró en el talento de Joseph Linke, violoncellista del célebre cuarteto Schuppanzigh, a quien conoció en casa de la condesa Erdödy.

Siete años separan estas sonatas de la Grande op.69, y con ellas Beethoven comienza su período tardío. Si en la op. 69, el Maestro une a ambos instrumentos en diálogos íntimos, de absoluto complemento uno del otro, en estas sonatas los trata con independencia, dejando que la personalidad de ellos se destaque por separado, sin que por ello pierdan el sentido del dúo.

Sonata op.102 No.1 en Do mayor

Esta sonata representa un gran contraste en el lenguaje utilizado por Beethoven; menos instintivo pero más intelectual.

El primer movimiento, utiliza un Andante como introducción, donde el violoncello solo expone el tema, secundado de inmediato por el piano. Beethoven se mantiene fiel a su estructura interna, al utilizar la forma de pregunta y respuesta, para luego unirlos en el tema principal a dos voces, forma que enseguida repetirá el piano, mientras el cello lo adorna con una variación del tema. El final del Andante lo anuncia una fermatta del piano, para luego resolver de forma estática el movimiento.

El Allegro Vivace se ataca súbitamente, cello y piano se unen en un tema enérgico y salvaje. Aquí Beethoven utiliza el estilo contrapuntístico que luego desarrollará en la segunda sonata. Luego de un desarrollo rítmico, termina de manera abrupta y seca.

El segundo movimiento es un Adagio, el cual a mi punto de vista es muy austero, de una tensa calma en la superficie, pero intrincado y agitado en el fondo; los episodios de semifusas en el piano le dan movimiento, mientras las largas notas del violoncello mantienen la atmósfera áspera y misteriosa, antes de llegar a la reexposición del primer tema de la sonata, el cual se convierte en puente introductorio del Allegro Vivace, último movimiento, donde la figura rítmica se convierte en tema central. De gran dificultad técnica y musical el desarrollo se presenta con una fuga a tres voces entre el cello y el piano, antecedido por el pedal armónico del violoncello. Esta misma estructura será la que anuncie la coda. Luego de un gran rallentando, la sonata finaliza con un A Tempo súbito, lleno de energía y poder.

Sonata op. 102 No.2 en Re mayor

Extraordinaria obra, quizá una de las más importantes de la producción beethoveniana, y me atrevo a decir que del repertorio compuesto para violoncello y piano de toda la historia. Aquí Beethoven logra una fusión inigualable de ambos instrumentos y les permite brillar con luz propia, sin opacarse entre ellos mismos, sino al contrario, uno enriquece al otro.
De gran dificultad para ambos instrumentos, en su época fue considerada inejecutable, no solo por las exigencias técnicas, sino por la difícil comprensión del contexto musical, evidenciado especialmente en el segundo movimiento, sin hablar de la fuga final, increíblemente complicada de entender y ensamblar.

El primer movimiento es un Allegro con brío, impetuoso y brillante, el cual es introducido por el piano, éste antecede la majestuosa entrada del violoncello, en una especie de apartado del tema, más lírico, antes de empezar su verdadero desarrollo.
El diálogo entre ambos instrumentos es mucho más evidente aún, y a diferencia de las anteriores sonatas, las transiciones son más cortas e importantes, lo que permite una atención constante a la música. En el desarrollo Beethoven escoge la célula principal del primer tema y lo que sería el segundo tema y los une, creando puentes tonales que desembocan en una atípica re-exposición. La coda es uno de los momentos más extraordinarios, con las grandes distancias escritas para el cello en las notas largas (décimas), y el ambiente de misterio logrado por el bajo del piano, todo esto sobre una base armónica que crea una inmensa expectativa en el oyente, para luego estallar pleno de algarabía, dándole un final triunfal al movimiento.

El Adagio con molto sentimento d`affetto, marca un contraste brutal con lo anterior. Aquí el sentimiento es de una nostalgia aplastante, como lo expresa el coral del principio, oscuro y grave. Cuando al fin se expresa una melodía lo hace el piano, con un contracanto del cello, de manera melancólica y desgarradora. Solo la cantilena en Re mayor abre una brecha de luz y paz, antes de volver al tono melancólico que poco a poco va dando a paso a la coda que anuncia el tercer movimiento, la Fuga, obra maestra de la literatura musical. El Allegro Fugato es una intrínseca y difícil fuga a cuatro voces, algo inusual hasta ese momento (después introducirá tambien una fuga en el último movimiento de la Sonata op.106 en Si b mayor para piano “Hammerklavier”), Beethoven juega con todas las posibilidades de exposición del tema, abierto por el violoncello. No contento con eso, inicia la coda con otro tema fugado a manera de puente de transición antes de presentar nuevamente el tema central por última vez, y convertirlo por momentos en una fuga a cinco voces hacia el final, grandioso e imponente.

Al igual que, más tarde, le sucedió a la “Hammerklavier”, esta sonata fue desdeñada mucho tiempo, debido a la monstruosa dificultad de la Fuga, y a la densidad de la obra.
Se cuenta que Schindler le confesó al Maestro un día que no lograba entender esa fuga, a lo que Beethoven, conciente de haber hecho una obra para el futuro, respondió: “Ya se entenderá”

Quisiera citar algunas de las impresiones que ha causado la existencia de estas dos sonatas op.102, las cuales revolucionaron la escritura para violoncello y piano:

G. Carli Ballola: “ Debemos estar sumamente agradecidos a Joseph Linke, por haber
Inspirado el nacimiento de dos obras que no sólo son obras maestras del último estilo beethoveniano, sino que además deben considerarse como las mas bellas sonatas para piano y violoncello jamás escritas”.

Borodin (sobre la op. 102 No.1): “Caracterizada por un estilo seco, centrado en la figura
de la litotes, esta sonata presenta temas pero, sobre todo, desarrollos concisos; en este aspecto tan singular, la op. 102 No.1 parece remitir las formas austeras de la sonata barroca del siglo XVII”.

S. Cappelletto( sobre la op. 102 No.2): “Nadie antes que Beethoven había captado y hecho sonar tan bien el violoncello; una innovación que no solo afecta el ámbito técnico e instrumental, sino que reverbera tambien en sus consecuencias sobre la estructura global de la obra, cual primer ejemplo del estilo de la plena madurez”.

Sobre la Fuga de la op. 102 No.2, escribe P. Boulez: “El conflicto no puede producirse sin colisiones, sin traumas violentos,pues las relaciones armónicas no siempre encuentran fácil acomodo entre los intervalos del desarrollo contrapuntístico. Esta escritura rigurosa(…) se convierte así en música eminentemente dramática”.

Bibliografía: Beethoven repertorio completo, de Amedeo Poggi y Edgar Vallora.

http://www.beethoven-haus-bonn.de/sixcms/detail.php?id=15246&template=werkseite_digitales_archiv_en&_eid=1510&_ug=Piano%20and%20another%20instrument&_werkid=103&_mid=Works%20by%20Ludwig%20van%20Beethoven&suchparameter=&_seite=1

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